Miles de rescatistas, familiares y voluntarios excavan día y noche entre montañas de concreto para hallar sobrevivientes de los terremotos ocurridos hace más de tres días en Venezuela, que dejaron hasta este domingo casi 1,500 muertos y decenas de miles de desaparecidos. Pero corre el tiempo y la esperanza de encontrar gente con vida disminuye a más de 90 horas del doble sismo que el miércoles sacudió este país sumido en una profunda crisis política y económica. Con una magnitud de 7.2 y 7.5 y separados por segundos de diferencia, estuvieron entre los más fuertes y devastadores en América Latina.
El balneario La Guaira, a 40km de Caracas, parece una zona de guerra. Decenas de edificios colapsaron como castillos de naipes y se transformaron en montañas de arena y escombros. Con apoyo de brigadas internacionales, los trabajos de rescate avanzan aunque la población no esconde su ira por la lenta y escasa ayuda del gobierno. Socorristas con perros se mueven entre las ruinas, mientras helicópteros y aeronaves estadounidenses Osprey V-22 sobrevuelan la zona.
El último balance oficial es de 1,430 muertos y 3,238 heridos. El gobierno evita hablar de desaparecidos, una cifra que Naciones Unidas calcula en unos 50,000 en tanto un registro impulsado por privados en internet es mucho más alto. La presidenta Delcy Rodríguez dijo que 33 personas fueron halladas con vida el sábado. Rodríguez gobierna Venezuela de forma interina después de la caída en enero de Nicolás Maduro en una incursión de Estados Unidos, que encabeza la ayuda internacional.
La ONU estima que los sismos podrían dejar casi siete millones de damnificados y daños materiales por 6,700 millones de dólares, 6% del PIB del país petrolero.
Rodríguez militarizó La Guaira e impuso el trámite de un salvoconducto para que rescatistas, médicos y voluntarios puedan acceder a la zona de desastre. También intenta controlar la cobertura de la prensa internacional, a la que lleva en buses a zonas que decide el gobierno para evitar un riesgo epidemiológico.
Estados Unidos ofreció 150 millones de dólares y el envío de dos buques de guerra, aviones de transporte y helicópteros para apoyar a Venezuela. La presidenta informó que 24 países han enviado más de 2,700 rescatistas y 521 toneladas de ayuda humanitaria, y preciso que hay 86 unidades extranjeras con perros entrenados para localizar sobrevivientes bajo las ruinas.